sábado, enero 26, 2008

Los números

por a_zeta

Hoy es 26 de enero de 2008, eso no lo puedo negar, ni creer; no salgo de mi singularidad, eso es obvio. Hoy me lo pasé a lo grande, perdiendo el tiempo. Vi una película sobre la vida de Nelson Mandela; leí algo sobre su historia después, y más tarde puse una lavadora, ordené un poco el búnker, barrí, dí de comer a la gata, jugué con ella, la mimé, confieso, extrañando a mi amada. Mientras sucedía lo anterior, en este pedacito de tierra, al fondo, unas canciones de Tom Zé.
Ahora estoy comiendo un plato de cuchara, porque hace frío y no tenía qué otra cosa cocinar. Dentro de un rato tengo que hacer un llamado o esperar a que me llamen. La vida cotidiana puede ser así de envidiable. Hace un tiempo me enteré que en Moscú hay unos seres tan hastiados de todo, por tan difícil vida que llevan, saturada de placeres de todo tipo, que pagan grandes sumas de platita para camuflarse, aunque sea por unos pocos días, en la vida de una persona corriente, o sea, una de las del grupo que forma parte del 80% de la humanidad. Un capo de la mafia, relataba un ejemplo, acostumbrado a moverse entre las más altas esferas sociales, viajando en aviones privados de acá para allá, codeándose con políticos y directores de bancos internacionales, se imagina en la piel del trabajador que limpia las calles de una ciudad, digamos, del tercer mundo. Y como tiene dinero, compra esa vida por una semana. La única condición que pueden esgrimir como límite los interesados en realizar esta extraña travesía es la continuidad de su propia existencia. Todo lo demás está permitido, al alcance de la mano, por un puñado de morlacos.
Para solventar las posibles incidencias, o satisfacer los más insólitos caprichos de los postulantes, o para hacer lo más realista posible este "viaje turístico", tal como lo promocionan por la televisión rusa, la empresa que ofrece el servicio se encarga de contratar una serie de actores, y guionistas si hace falta, para que participen de los hechos o los construyan, dado el caso. Una esposa por aquí, con determinadas características, pues ahí la tienen, un pasado conflictivo, lleno de intrigas y fantasmas, pues aquí está, con prontuario policial y todo....que quiere un futuro incierto, disyuntivas, encrucijadas, pues venga, para eso estamos, hasta animales entrenados para hacer de mascota les ofrecen, por si desean experimentar el sentimiento de acariciar una tortuga, o dormir entre las ratas.
El trabajador que limpia las calles de una ciudad sin nombre también se imagina la vida del rico, hastiado de la suya propia y de las injusticias sufridas, los placeres nunca vistos y un perenne etcétera. Cuenta las monedas, pero los números no le cierran, no puede aspirar a comprar esa vida ni por un ratito así de chiquitito.
En la sala, suena el teléfono, debe ser para mí.