sábado, marzo 15, 2008

nota 23

Salí. Fui a la playa. Porque tengo la suerte de vivir en una ciudad en la que hay una playa. No es una playa natural pero ahí está. Y ahí estuve hoy. No hice mucho. Anduve en bicicleta. A la playa fui en bicicleta. No es mía la bici, me la prestó mi compañero de piso, el chileno, muy amable. Es una bici de estas que se pliegan, naturalmente, cuando no se usan. Para usarlas hay que desplegarlas. Anduve por la arena, y la rueda de adelante patinó y casi me caigo. Había mucho viento y el agua estaba algo agitada, no como otras veces que apenas se mueven las olas. Hoy el mar está revuelto, escuché que decía una persona a otra, no sé si era una vieja o un viejo. Era gente que estaba pescando. Todos sabemos, los que vivimos por acá, que está prohibido pescar en esta zona. Sin embargo siempre hay alguien que pesca y alguien, un complemento, que es pescado. Espero que esta vez no me toque a mí, como la otra, que mordí el anzuelo y después me dolió la boca durante un mes y medio o mucho más. Esta vez no. Pero me tienta picar el anzuelo. Todo se ve tentador, dulce. Eso tiene que estar bueno. Pero me alejo. Me distraigo viendo a unos niños que juegan colgándose sobre una estructura que tiene sogas entre hierros dispuestos a manera de ramas de árbol. Sigo pedaleando. El mundo imita al mundo. Cuando comienzo a sentir frío me apuro, pedaleo más rápido. Ya no quiero estar en este lugar. La gente tiene que apartarse a mi paso. Podrían multarme por conducción temeraria. Pero yo avanzo a toda velocidad. Si puedo volar vuelo. Entonces retrocedo. Y empiezo otra historia. Tengo dos hijos. No diré sus nombres. Son pequeños, gemelos. Uno es testarudo y también el otro. Uno es curioso y el otro igual. Los quiero con locura, por eso los abandoné. Los dejé tirados. También a su madre. A ella también la amé con demencia. Para toda la vida. Todavía la veo hermosa como si me amara. Aun la amo. A los niños también. Pero ya no estamos juntos. Yo tenía frío y apuré el paso. Me sentía helado. Yo era un enigma en la escena de un crímen inexistente. No hubo caso. El informe fue apenas un folio con tres líneas. Se oyó un grito. Algo pasó. Salí. Fui a la playa.